Datos personales

Mi foto
One, two, three, four...

domingo, 29 de abril de 2012


“Asesinos seriales: su relativo impacto en la sociedad”

Introducción

El estudio de la psicología criminal (o en este caso de los asesinos seriales) ha sido un tema interesante a tratar en diversos campos de estudio. Tomando en cuenta que el homicidio es un comportamiento que ha estado presente a través de la evolución de la humanidad y quizá figura como un acontecimiento de importancia histórica, ya que se utiliza como un marcador de épocas. En historia hablamos batallas, guerras, muertes de los monarcas, de grandes genocidios en aras de una causa ideológica, etc. Incluso en la actualidad vivimos rodeados de todo esto, que ya casi ni nos sorprende, lo hemos adoptado como algo “normal”, pero ¿es en verdad algo en la naturaleza del ser humano? ¿Naturaleza biológica o social?
          Ante esta realidad podríamos cuestionarnos con diversas preguntas que se trataran de resolver en este ensayo en los dos apartados seleccionados, el primero donde se abordará la evolución histórica y la psicología del asesino, así como lo que lo motiva a hacerlo y los diferentes tipos que existen según sus características específicas en el modo de cacería y en las similitudes que presentan sus víctimas; en el segundo es la manera en que dicho tema ha impactado tanto en la sociedad, que se ha hecho de gran interés social hasta ser uno de los temas favoritos llevado al séptimo arte y a series de televisión.
  

1.   Los asesinos seriales vistos desde un punto psicológico.

Contemplando la idea de que el homicidio es un acto que ha acompañado al hombre a lo largo de su evolución, nos podemos remontar a la Edad Media (por poner un ejemplo) donde las conductas realizadas por individuos con personalidades psicopáticas se las atribuían, generalmente, a  hechiceros que comenzaron a ser perseguidos por la Iglesia mediante la “caza de brujas y/o hechiceros”.
          Según estudios realizados la mayoría de los asesinos seriales suelen tener antecedentes enfermizos, la infancia suele ser fundamental para el futuro  de un psicópata. Se sabe que, con frecuencia, los asesinos han sido víctimas de abusos durante su niñez, ya sea física, sexual o psicológica, toda vez que existe una correlación entre los abusos de su infancia y los crímenes que cometen.
          El conocer el perfil psicológico de un criminal es de gran importancia ya que nos ayuda a clasificar las características de dicho individuo, y los trastornos psicológicos que les llevan a cometer esta clase de delitos, para sí poder especificar las posibilidades de tratamiento. Este punto es muy importante, ya que cuando se tratan de crímenes violentos o seriales, la alarma social y las posibilidades de que se vuelvan a repetir los hechos, hacen necesaria actuar con rapidez. Es claro que no podemos generalizar.
          A lo largo de los años han existido varios estudios a cerca de este tema. En su evolución histórica el concepto de persona como unidad que se representa a sí misma, como individuo diferente a todos los individuos de la misma especie, hace que los comportamientos antisociales no puedan analizarse metodológicamente por causas psicogénicas o psicopáticas, sino por la comprensión a la luz de un amplio expectro motivacional.
          Pero no hay que olvidar una cuestión, el perfil psicológico del asesino tiene sus limitaciones ya que no es completamente exacto, sólo se  está basada en el análisis de la huella psicológica que el asesino deja en sus crímenes y en datos estadísticos recolectado de otros casos y de los datos teóricos aportados por la psicología y la criminología. Estamos por tanto hablando de probabilidades, donde las personas que realizan el perfil buscan patrones e intentan encontrar las características del probable autor, usando el razonamiento analítico y lógico.
          Expertos en el tema han afirmado (en la mayoría de las veces) que una vez que el asesino serial comienza con sus actos delictivos no puede detenerse. Algunos sostienen la opinión de que aquellos que no son capaces de controlar sus impulsos homicidas son más fáciles de atrapar; de aquí vienen los tipos de asesino, organizados y desorganizados que se tratará más adelante.

1.1        Tipos de asesinos, según sus víctimas y forma de “cazar”.

El italiano Marco Lombroso, considerado como el padre de la criminología hizo algunas investigaciones sobre algunos prisioneros desde un punto de vista evolutivo y antropológico, estos estudios lo llevaron a proponer una clasificación de delincuentes que cuentan con las siguientes características:
El criminal nato: Son ofensores primitivos caracterizados por un proceso de degeneración evolutiva que podían ser descrito por determinadas características físicas.
El delincuente demente: Son ofensores que padecen enfermedades mentales acompañadas o no de patologías físicas.
Criminaloides: Estos serían los que no pertenecen a ninguno de los dos grupos anteriores pero por existieron algunas determinadas circunstancias les han llevado a delinquir.
          Otra clasificación existente es la que divide a los asesinos en serie en organizados, y desorganizados.
Los organizados son los asesinos que preparan de forma muy meticulosa el crimen, toman precauciones con el fin de no dejar huellas, suelen buscar un lucro económico, ganancia personal o gratificación sexual y son más difíciles de capturar por la policía. Normalmente no conocen a su víctima y se tardan mucho tiempo en llevar a cabo el asesinato. Un dato interesante del asesino organizado es su coeficiente intelectual, ya que este por lo regular llega a superar a la media.
          Por otro lado, los crímenes de los asesinos en serie desorganizados no suelen ser premeditados o están mal planeados, dejan muchas huellas, tienen un móvil extraño o buscan gratificación sexual aberrante, son detenidos fácilmente o suelen entregarse. Pueden tener algún tipo de relación con la víctima, llevan a cabo ataques "sorpresa", asaltando sin previo aviso, y típicamente ejecutarán rituales que creen necesarios hacer, una vez que la víctima esté muerta (por ejemplo; necrofilia, mutilación, canibalismo, etc.). El asesino desorganizado se dejan mangonear por sus impulsos y en la mayoría de los casos es probable que padezca de algún trastorno mental.
          También encontramos que según el tipo de asesino en serie del que se trate encontraremos diferencias en la escena del crimen. En el caso de los asesinos organizados, podemos descubrir que el autor ha intentado evitar ser identificado a través del control de la escena, como ya lo había mencionado; puede haber desplazamiento de la víctima, el arma ha sido recogida y no hay agresividad innecesaria, pero sí personalización de la víctima. Por el contrario, la escena de un asesino desorganizado es completamente caótica, existen las evidencias de lucha, huellas y despersonalización de la víctima; el arma utilizada suele ser de oportunidad, como si se tratase de una agresión espontánea o violencia repentina.

1.2        Sus motivaciones

Ahora abordaremos el tema de las motivaciones que, para comenzar debemos tener claro un punto, el comprender que dichas motivaciones son distintas a las versiones de Hollywood y de los Best Seller que todos conocemos, los estudios en los que me basé para este ensayo son estudios serios que explican el homicidio serial con el fin de brindar pautas para la prevención y el tratamiento de los delincuentes.
          El homicidio como todas las conductas humanas tiene una motivación comprendida, que puede ser un antecedente o consecuente, la motivación antecedente se podría pensar en la venganza "mato porque esa persona me había hecho daño" y para ejemplificar la motivación consecuente podemos dar el ejemplo el interés de beneficio de los que se describen como "asesino a sueldo". Es probable que existan infinitas motivaciones para asesinar a otro ser humano y “dependiendo de la motivación es posible que se atraiga el interés de ciertas comunidades, tanto para que expliquen el fenómeno, como para que propongan alguna forma de intervención. Por ejemplo si se comete homicidio en aras de ideologías se atraerá el interés de las ciencias políticas o a la sociología, si la motivación para matar a otro es poderlo sacrificar en un "rito" se llamará la atención a las religiones; si el homicidio tiene un motivo pasional se atraerá a la psicología y a la psiquiatría; si la motivación es el lucro se atraerá la economía e incluso al trabajo social” (Otín del Castillo, 2010).
          Existe una clasificación que a mi parecer vale la pena agregar, esta es donde los motivos se encuentran en cinco categorías (Garrido, 2003):
Demencia: Muchos de nosotros tenemos a errónea idea de que los asesinos seriales siempre sufren de algún trastorno o algo así, por el contrario, rara vez los asesinos en serie son dementes, y en estos casos están motivados por alucinaciones y/o voces en sus cabezas; aunque también muchos otros pretenden ser exculpados por la razón de alguna supuesta locura que es claro que no padecen.
Misioneros: A estos asesinos se les conoce como “apostólicos” son los que creen que sus actos están justificados, ya que creen que se deshacen de cierto tipo de personas indeseables, haciéndole un favor a la sociedad.
Hedonismo: Este tipo de asesino mata por el simple placer de hacerlo, aunque las características que ellos disfrutan pueden ser disitintas. Algunos pueden deleitarse con la "búsqueda" de perseguir y encontrar una víctima más que cualquier otra cosa, mientras otros pueden estar principalmente motivados por los actos de tortura y abuso de la víctima mientras está viva (Garrido, 2007). El objetivo del asesino motivado por emoción es sentir el terror de sus víctimas.
Lucro: La mayoría de los criminales que cometen asesinatos múltiples por fines materiales (tales como los asesinos a sueldo), no son clasificados como asesinos seriales, porque están motivados por el afán de lucro o algún tipo de ganancia económica, en lugar de estarlo por una compulsión psicopatológica (Garrido. 2007)
Poder: Este es el asesino serial más común. Su principal objetivo para matar es obtener y ejercer poder sobre su víctima. Tales asesinos algunas veces fueron maltratados de niños, se sienten increíblemente impotentes y a menudo se satisfacen en prácticas que están vinculadas a las formas de abuso que sufrieron ellos mismos.


2.   En la cultura popular: cinematografía.

El crimen por alguna razón es uno de los temas predilectos de nuestra sociedad, y nos resulta aún más interesante la vida de un psicópata asesino, una persona atormentada, loco, enfermo y hasta artista en algunos casos que mata sin piedad alguna, y no solo a una, sino a varias personas. La naturaleza de sus crímenes, sus diversas personalidades y perfiles, y su habilidad para evadir y matar a muchas víctimas antes de ser capturados y encarcelados, los asesinos en serie se han vuelto rápidamente figuras de “admiración”, y han sido representados en muchas novelas, filmes, canciones, historietas, y hasta videojuegos muchas veces siendo simplemente un relator abstracto. Aunque varías películas y series han logrado capturar la esencia de estos maniáticos. Esta fascinación ha provocado el éxito de muchísimas novelas y series policiacas, donde podríamos poner centenares de ejemplos.


Conclusión

Con esto podemos concluir que los asesinos  seriales frecuentemente tienen impulsos extremadamente sádicos. Estos anulan la capacidad de sentir empatía por el sufrimiento de sus victimas incluso de las personas que los rodean, de esta manera, son frecuentemente llamados psicópatas o sociópatas, términos que han sido renombrados por psicólogos como trastorno de personalidad antisocial.
          Algunos asesinos en serie hacen uso de la lujuria y la tortura, para obtener placer sexual por mutilación de la víctima y también de matarla lentamente por un prolongado lapso de tiempo, pero también tengamos en cuenta de que no todos son iguales, es cierto que existen ciertos patrones que la mayoría posee, pero no podemos generalizar nada. Los temas sobre Asesinos seriales son estudiados principalmente por psicólogos y criminólogos.

Bibliografía
Garrido, V. (2007). La mente criminal. Valencia: Los temas de hoy.

Otín del Castillo, J. (2010). Psicología criminal: Técnicas aplicadas de intervención e investigación policial. España: Lex Nova.

Garrido, V. (2003). El psicópata: Un camaleón en la sociedad actual. Valencia: Algar Editorial.




No hay comentarios:

Publicar un comentario